SUPERGIRL Y EL FEMINISMO OCHENTERO.

Escrita por Erick Suaste-Molina

KINETOSCOPIO RETRO es un espacio en el que comentamos películas estrenadas entre 1950 y 1999, que han dejado huella –para bien o para mal- en la historia del cine.

Poderosa es la industria de Hollywood, pues ha moldeado en buena parte la forma del cine y también su circulación como negocio. En ese sentido, parte de las sociedades occidentales (entre ellas Inglaterra) han trabajado con la lógica de la industria del cine norteamericano: para hacer dinero, se explotan las franquicias redituables, como el caso de los superhéroes. Podríamos estar equivocados si pensamos que el actual fenómeno de cine de superhéroes, como producto de intercambio mercantil, apenas tiene auge; desde la década de los 70 existió este modelo y no fue Marvel, sino DC quien tuvo mucha relación con su surgimiento. Cuando Superman (Richard Donner, Estados Unidos, 1978) se probó como una franquicia exitosa, el Reino Unido se coló a la fiesta nada menos que con una de las primeras heroínas en hacer camino al cine. En la cuarta entrega de nuestra serie dedicada a las películas de DC peor evaluadas por Rotten Tomatoes, es el turno de Supergirl.

 CASO: Supergirl (Jeannot Szwarc, Reino Unido, 1984) basada en el personaje creado por Otto Binder y Al Plastino.

PRIMERA APARICIÓN EN CÓMICS: Action Comics #252 en 1959.

PROMEDIO EN EL TOMATÓMETRO: 7%

CONSENSO DE LA CRÍTICA: Con efectos especiales tan mediocres y una Supergirl muy “corta de vista”, las aventuras de la alegre heroína de DC no son tan atractivas como para aguantar una hora y media de largometraje. (Traducido del sitio Rotten Tomatoes).

Bueno, hablando de fiascos con la crítica, éste fue uno muy grande y ni hablar de la taquilla, pues de un presupuesto de 35 millones de dólares, apenas logró recuperar la penosa cantidad de 14.3 millones, lo cual sepultó esta franquicia que inició como un spin-off de la exitosa serie cinematográfica del héroe más querido de la DC, Superman. La primera entrega del hombre de acero nacido en Krypton y criado en la Tierra vio la luz en 1978, dirigida por Richard Donner. Fue un evento como ningún otro: ver a Superman volar en el espacio frente a tus ojos debió ser, en aquel momento, una maravilla comparada con la que actualmente sentimos al ver a Wonder Woman enfrentar a un Doomsday hecho de CGI (no podrán negar que esa escena es emocionante, pese a tanto efecto especial).

La película de Donner que adaptó las aventuras del personaje creado por Jerry Siegel & Joe Shuster contó con 55 millones de dólares para su producción, recaudando la asombrosa cantidad de 300 millones 218 mil 018 dólares, un fenómeno pocas veces visto en aquellos tiempos. Obtuvo un premio especial de la Academia de Hollywood debido a sus efectos especiales, tuvo tres nominaciones más, contó con la estrella Marlon Brando y lanzó a la fama a Christopher Reeve. Algo más importante: tuvo 98% de aceptación en Rotten Tomatoes, obteniendo el famoso “certificado de frescura”. Así pues, una secuela a esa cinta vino en 1980 y la tercera entrega en 1983, a la cual ya no le fue muy bien con la crítica (26%) pero si en taquilla, recolectando más de 70 millones de dólares cuando su presupuesto fue de 39. Ejecutivos de Warner Bros., quisieron entonces ampliar el universo de Superman, trayendo a la vida a una de sus populares aliadas: Supergirl. Era importante porque DC no ha desarrollado tantas heroínas como uno pudiera pensar, pero además, pocas veces la industria del cine confiaba el protagónico de una película de gran formato como éste a una actriz, lo cual tiene una significación relacionada con el empoderamiento de las mujeres dentro del cine.

Supergirl-Class_HeroesExisten muchas líneas argumentales que se pudieron seguir para adaptar a este personaje, pero el guionista David Odell optó por el origen (más o menos): Kara Zor-El (Helen Slater) vive en Argo City, la única ciudad sobreviviente de la catástrofe ocurrida en Kryptón. Cuando Zaltar (Peter O´Toole, quien para su desgracia resultó nominado en los Razzies como peor actor de reparto) arroja al espacio un poderoso objeto conocido como el Omegahedron, el cual brinda energía a la ciudad, Kara se ve en la necesidad de seguirlo, pese a la negativa de sus padres (en el cómic, el padre de Kara decide enviarla a la Tierra debido a que la estructura protectora de Argo City fue destruida por una lluvia de meteoritos). En la película, ella viaja a la Tierra para rescatar el objeto que puede salvar su lugar de origen. Al llegar a nuestro planeta, asume la identidad de Linda Lee (pseudónimo también adoptado del cómic) y se presenta como la prima de Kal-El. Pero para cumplir su objetivo, deberá enfrentar a Selena (Faye Dunaway, también nominada como peor actriz de reparto), una bruja que descubre en el Omegahedron, una fuente de poder real para realizar hechizos.

Cuando como espectadores vamos al cine, sabemos de antemano el tipo de película que veremos y por ello, hacemos un contrato de ficción, para creer que lo visto en pantalla es verosímil. Pero hay ocasiones en que la historia sobrepasa las leyes del sentido, quizá eso le sucedió a Supergirl. El problema desde mi punto de vista, no fue el argumento, el cual era aceptable para tratarse de una película de ficción, sino nuevamente, la ejecución. Aunque no contaron con el mismo presupuesto que la original, ese no es problema cuando las ideas son buenas y se trasladan con efectividad a la pantalla: aquí no muchas cosas se siente orgánicas, todo es muy artificial; desde Argo City hasta la misma ciudad de Nueva York, todo se ve acartonado, es decir, escenarios de cartón que evidencian el bajo presupuesto, lo cual, aunado a la actuación casi caricaturesca de los personajes (especialmente Selena y Bianca, su ayudante), hace que muchas de las escenas caigan en la ridiculez.

Pero lo que me parece dejó un mal sabor de boca fueron precisamente, los efectos especiales. Por ejemplo, cuando nuestra heroína llega a la Tierra, cae en un lago; al salir de su cápsula, el impulso la hace volar pero uno siente que los cables ahí están, porque la actriz parece carecer de coordinación motora, se mueve de un lado a otro. Al principio, uno podría pensar que es por la impresión de estar en un lugar desconocido, pero cuando comienza a explorar el bosque, la forma de su vuelo se siente falsa, parece que sólo va saltando de un lugar a otro y la cereza en el pastel es que la impresión de ella sobre la imagen de fondo es muy notoria, tanto en ésta secuencia como en aquellas donde sobrevuela la ciudad. El otro problema es la demostración de sus habilidades; en la secuencia del clímax, por ejemplo, cuando ella debe encerrar a Selena en el espejo para así atraparla en la Zona Fantasma, nuestra heroína da vueltas imparables alrededor de la villana al grado de formar una especie de tornado que emula mucho al del Coyote cuando se hecha a correr tras el correcaminos. En dicha caricatura es chistoso, pero aquí es un error de tono y de mal manejo de la tecnología.

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La historia adquiere tonos ridículos, sobre todo por la exposición de motivos de Selena: convertirse en una poderosa hechicera y cumplir su alianza con Nigel, un poderoso brujo. Para ello, su único medio es el Omegahedron que se encuentra por casualidad, de modo que todo el conflicto podría ser alimentado, como sucede frecuentemente, por el deseo de poder. No obstante, Selena es un personaje mal dibujado, que aparenta más deseo de belleza y vanidad, lo cual demuestra cuando rapta  a Ethan (Hart Bochner), el interés amoroso de Kara,  a quién posee con una poción de amor, convirtiendo el conflicto de poder en un lío de faldas, pues en algún momento Kara olvida su meta principal, la recuperación de la fuente de energía, por salvar a su enamorado.

Es decir, dos mujeres peleando por un hombre es una vuelta al argumento, podríamos decir, sexista. Otra lectura por supuesto, es que la heroína demuestra su valía salvando al “caballero” en problemas pero honestamente, este tratamiento de la historia muestra evidencia de que en los años 80, los guionistas estaban tan acostumbrados a los héroes “hombres”, que no sabían dar motivación a las heroínas o villanas, situación que sufrieron los personajes de Slater y Dunaway. Esta última, en su papel de bruja, resulta hasta cierto punto entretenida pues la actriz trata de hacer un buen trabajo, pese a lo que opinó la crítica, pero es el tono caricaturesco (que se dio de forma involuntaria) lo que no ayuda y además, ¿por qué una bruja? Los cómics están llenos de esos personajes, es verdad, pero pareciera que el escritor se limitó mucho en cuanto a opciones.

Pese a ello, hay un esfuerzo que deberían agradecer sobre todo los fans. Los guiños al universo de Superman. Marc McClure repite como Jimmy Olsen y se introduce a Maureen Teefy en el papel de Lucy Lane, la hermana de Lois Lane que se hace amiga de nuestra heroína. Además, algo importante es la escena en la cual Selena escucha un noticiario donde se comenta que Superman ha abandonado la Tierra en la búsqueda de una misión de paz, en una galaxia desconocida. Ello en realidad fue pretexto para la ausencia de Reeve, quien iba a realizar un cameo en la cinta. Pero además, resulta de interés que este viaje es de algún modo retomado en Superman Returns de Bryan Singer; claro, es un dato para los más clavados, pero me parece un buen guiño para de alguna forma, conectar toda la franquicia.

supergirl2¿Empoderamiento femenino en el cine? Hay un camino largo para eso y debemos pensar una situación: ese empoderamiento está manejado por hombres. Así pues, las percepciones acerca de las actrices protagonistas en películas de este tipo ha ido acompañado de una evolución en el pensamiento de los escritores y productores, que para bien o para mal, han debido acoplarse a la lógica de los tiempos, de la discusión de las diferencias de género. Ellos mismos a veces se traicionaban con su pensamiento machista. Veamos por ejemplo, la secuencia en la cual Supergirl se encuentra con dos camioneros, quienes se burlan e intentan abusar de ella. Incluso cuando la chica hace demostración de su fuerza física, ellos siguen sin creer en sus capacidades, aludiendo en lugar de eso, a su figura  y vestuario. Ella pregunta: ¿por qué hacen esto? A lo que ellos responden: Así somos. Preguntémonos si esa ha sido la naturaleza de los hombres todo este tiempo, porque al menos el escritor pensaba que sí y con ello, involuntariamente le dio a Supergirl el poder: el poder de demostrar que las mujeres son las del razonamiento, las de la fuerza física y las que podrían, si quieren, dominar el mundo. Ahí, en esa secuencia, se refleja el pensamiento de una época y deberíamos reflexionar cuanto hemos evolucionado al respecto.

Si, en materia de valores de producción, la película es mala, pero si desentrañamos su mensaje, encontraremos un contenido que se puede debatir. Eso sí, habrá que darle oportunidad a la versión exhibida en Estados Unidos, que fue recortada a una hora y media de duración pues la original, de más de dos horas, efectivamente tenía escenas de sobra, que hacían la película demasiado aburrida. Al final, este filme podrá ser de culto para el seguidor más geek, ustedes sólo imagínense viendo este un sábado por la noche o domingo por la mañana como función de serie B. Verán que el objetivo se cumple. Ahora por supuesto, el avance de la tecnología, la escritura de contenidos y los nuevos formatos han hecho posible la introducción de Supergirl en el universo televisivo DC. Primero, en el 2007 cuando se le introdujo en el universo de la serie Smallville, donde fue interpretada por Laura Vandervoort, quien en la piel de Kara Zor-El, fue enviada a la Tierra en búsqueda de su primo. Y desde el año pasado, Melissa Benoist lleva el encargo de protagonizar la serie Supergirl, que tiene 96% de aceptación en Rotten Tomatoes e iniciará su segunda temporada en Octubre, en la cual, Helen Slater interpreta nada menos que a la madre adoptiva de Kara. Nada mal. Quizá se haga un camino para ella en el nuevo universo DC en el cine.

Supergirl (Jeannot Szwarc, Reino Unido, 1984).

Guión: David Odell.

Protagonistas: Helen Slater, Faye Dunaway, Peter O´Toole, Hart Bochner, Mia Farrow.

124 minutos

Tri Star Pictiures/Columbia-EMI-Warner.

Erick Suaste

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