PERFUME DE VIOLETAS. LA VISUALIZACIÓN DE LA VIOLENCIA URBANA.

By / 1 año ago / Kinetoscopio, XXI / No Comments

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Escrita por Erick Suaste-Molina

Kinetoscopio XXI es un espacio en el que comentamos películas estrenadas desde el 2000 hasta la fecha, que han dejado huella –para bien o para mal- en los primeros años del siglo XXI.

El año 2001 trajo dos películas particularmente representativas de la juventud mexicana, dentro del cine nacional. La primera fue Y tu mamá también (Alfonso Cuarón)¸ la historia de dos jóvenes, uno de clase alta y otro de clase media, que emprenden un viaje junto a una mujer mayor que ellos; el trasfondo de dicho viaje, además de conocer la historia personal de los chicos, es el retrato de ciertas tensiones sociales del México del nuevo milenio, aquel en el que el PRI fue reemplazado en el poder, por tanto, se le considera una de las películas representativas del “nuevo cine mexicano”. Ese mismo año, se estrenó otro filme, también enfocado en la visión del mundo de dos jóvenes, ahora niñas de secundaria de clase baja. En la segunda entrega de Kinetoscopio dedicada al “nuevo” cine mexicano, hablamos de Perfume de Violetas (nadie te oye) de Maryse Sistach.

 CASO: Perfume de Violetas (Maryse Sistach, 2001).

RECONOCIMIENTOS: Cinco premios Ariel de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, incluidos Mejor Actriz para Ximena Ayala, Mejor Coactuación Femenina para Arcelia Ramírez y Mejor Guión Original para José Buil. Además, obtuvo la nominación de Mejor Película Extranjera de Habla Hispana en los Premios Goya de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, así como el Premio de la Crítica Internacional del VI Festival de Lima-Encuentro Latinoamericano de Cine en Perú, 2002, entre otros.

 A pesar de ser una cinta cuyo presupuesto era menor, lo cual se notaba en los valores de producción, Perfume de Violetas tuvo tanto empuje internacional como con el que contó la cinta de Cuarón; logró enganchar a buena parte de su audiencia, así como a la crítica mexicana, precisamente porque se estrenó en el contexto donde el cine nacional atravesaba una racha exitosa en taquilla; el común denominador fue la demanda social, la representación del México contemporáneo (lo cual se podía observar en otras como La Ley de Herodes de Luis Estrada, Crónica de un Desayuno de Benjamín Cann, Todo el Poder de Fernando Sariñana, Así es la vida de Arturo Ripstein, entre otras). Además, estuvo en el medio del escándalo pues la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía le quiso imponer la clasificación C (para mayores de 18 años), justo como lo hizo con Y tu mamá también. Cine para adolescentes que ellos no verían. Pero la presión social de la crítica y espectadores hizo que la película de Sistach tuviera la clasificación B-15 (no recomendada para menores de quince años).

¿Qué le resultaba tan incómodo a la Secretaría de Gobernación? La manufactura de la película se siente muy raquítica, por llamarla de algún modo, pero quizá esa cámara tan movida, la fotografía un tanto sobre expuesta y la estética del filme que en general recurre a las calles de los barrios populares de la ciudad, donde nada es bonito, es coherente con las intenciones del filme: la representación de la vida de los barrios bajos mexicanos, donde la juventud es uno de tantos grupos marginados. Pobreza, marginación, ignorancia y violencia son temas transversales de la cinta y he ahí, quizá, la razón de la incomodidad. La cinta aborda la relación amistosa de dos niñas, Yessica (Ximena Ayala) y Miriam (Nancy Gutiérrez), estudiantes de secundaria, ambas de clase baja, aunque la segunda tiene una vida más “acomodada” debido a que su madre (Arcelia Ramírez) le provee de lo necesario al grado de sobre protegerla.

perfume2La relación de ambas se ve afectada cuando Yessica es violada por El Topi, un chofer de microbús, amigo de Jorge (Luis Fernando Peña), el hermanastro de Yessica, quien ayuda en la violación y encubre el hecho ante la madre de ambos (interpretada por María Rojo). El ultraje afecta psicológicamente a Yessica; ella encuentra un refugio constante en Miriam, pero el no haber reportado el hecho ni siquiera a sus padres, quienes no prestan atención a las necesidades de sus hijos, hace que la chica cometa acciones infantiles e ilegales que exponen constantemente a Miriam. Esta última además, sufre por los reclamos de su madre, pues ella le aconseja alejarse de la mala influencia que es Yessica. Con estas dificultades, la relación de ambas niñas se torna incómoda y eventualmente, termina en tragedia.

En el inicio de este ciclo de textos, comenté que las situaciones por las que se le consideró al cine nacional como “nuevo” fue en gran parte por las temáticas contemporáneas que regularmente representan las crisis del país que afectan a los diversos estratos de nuestra sociedad. Si el cine es un medio para simbolizar las preocupaciones emergentes en el mundo, el circuito de películas que se gestó en estos primeros años del siglo XXI aprovechó bien la tendencia de mostrar problemáticas urbanas relacionadas con la crisis de violencia (que no ha desaparecido) y sus nexos con la pobreza y las zonas marginadas, lo cual por supuesto es una de tantas aristas dentro del asunto. El problema central que plantea Perfume de Violetas es precisamente ese, la representación del vínculo entre la pobreza y la violencia, o mejor dicho, cómo es que la falta de educación, orientación familiar y recursos económicos son causa de la violencia e impedimento para el progreso del sector social anclado en las clases bajas.

perfume-violetasPor supuesto, uno debe tomar con pinzas tal afirmación, pues ningún ambiente en el que se desarrolle la gente es determinista, bien podríamos decir que nada nos impide avanzar y buscar las oportunidades, ¿qué tan cierto es esto? Perfume de Violetas invita a esa reflexión. ¿Nos determina el ambiente en el que crecemos? Tan sólo basta recordar el famoso concepto de habitus de Pierre Bordieu, quien explicó que nuestros esquemas de pensamiento, acción y sentimiento están por lo general asociados a nuestra posición social. Esa no la elegimos al nacer, nos es de cierto modo dada por quienes nos traen al mundo y ellos son quienes nos educan de acuerdo a las normas que conocen. Podríamos decir que si la idea de progreso, trabajo y educación no está del todo arraigada en un grupo social (donde se incluyen las instituciones familiares, educativas, amistosas), nosotros reproduciremos los esquemas aprendidos, pues serán vistos como normales.

Ese es un punto de vista para comprender el funcionamiento de nuestra formación cultural. Así pues, Yessica y Miriam son parte de un universo de sentido donde a diario hay inseguridad y demostraciones de violencia, donde las mujeres son sometidas por hombres con actitud regularmente machista (lo cual se ejemplifica en la violación de Yessica pero también en el acoso que la madre de Miriam sufre en el trabajo). Además, los padres de familia, al menos en el caso de Yessica, cuestionan el papel de la educación pública, privilegiando el trabajo pesado como única forma de ganar dinero sólo para comer, porque no para otra cosa. Por ende, no ponen atención a las actividades de Yessica y en el caso de Miriam, su madre no la deja crecer al tomar todas las decisiones por ella, impulsando su educación para un mejor porvenir, pero basada en la idea de que si no lo hace, le tocarán las chingas iguales a las de ella, pues su forma de vida también se basa en el trabajo duro, la explotación, el servilismo. Un lujo, como lo es una televisión nueva, cuesta años de ahorro. Los supermercados no son opción, sino los mercados populares en los cuales, uno está a merced de las mafias locales que no dudan en ejercer la violencia contra el cliente.

Pero sobre todo, está la juventud marcada por estos problemas, marginada, sometida a la herencia educativa de un entorno al que no le fueron dados los recursos para crecer. Y la mujer no tiene futuro. Las situaciones filmadas aquí son incluso, preludio a la ola de feminicidios que lleva ya casi dos décadas azotándonos (al menos ese es el tiempo aproximado en el que la situación se hizo visible). He ahí la importancia de Perfume de Violetas, pues al menos en el año 2001, de cara al cambio presidencial que prometía, como hacen muchos, la mejora económica, el panorama mostrado en el cine mexicano no exhibía una imagen colorida del país y los diversos filmes se estaban encargando de simbolizar, con diferentes recursos, el descontento social. De eso iban las historias, cargaban mucho de la culpa al gobierno saliente y auguraban el fracaso del PAN en el poder. El disparo de la violencia y el crimen organizado es tan sólo una de las pruebas.

violethairEl guionista de la película, José Buil (esposo de la directora del filme), declaró en el momento del estreno que su historia estaba inspirada en una nota roja de 1985, de la cual yo no tengo registro, pero podríamos aventurar que podría estar basada en miles de notas rojas que vemos a diario. Eso me lleva a comentar el aspecto estético del filme, cuyos escenarios son en gran medida las calles de la ciudad, un microbús, una vecindad, una secundaria maltratada, un terreno abandonado donde se comete la violación. Todos ellos son símil de los escenarios que apreciamos en las portadas de la nota roja donde se narran sangrientos asesinatos, accidentes, riñas y ejecuciones. Directo de las zonas clasificadas como focos rojos. Así pues, la tragedia en la que culmina la historia de Buil es una más de las que hallamos diario en los medios de comunicación dedicados a espectacularizar la violencia, pero el fondo es más preocupante: habla de nuestra ausencia de capacidad de asombro, relata nuestra habituación a la violencia y la impunidad.

Por esa razón es importante la estética mostrada aquí, muy pobre, deslucida y sin efecto de belleza. Podría ser también por falta de presupuesto, pero donde algunos vieron fealdad en la manufactura, yo veo una elección creativa, la de mostrar esa parte de México lo más cercana a la que la conocemos. Ahí hay ausencia de belleza, de sueños, y en cierto modo, estamos acostumbrados a ello. Narrativamente, la historia de Perfume de Violetas es la de dos niñas incomprendidas y el punto de inflexión que cambia la relación es la violación. El fondo es más complejo y por eso podemos comprender el éxito de la película tanto en el país como en el extranjero. Casi igual a lo que sucedió con Los Olvidados de Luis Buñuel. En 1950, él mostró un lado de México que nuestro gobierno negaba. Lo mismo hizo Sistach 51 años después. Y el gobierno actual sigue negándolo todo.

Perfume de Violetas, nadie te oye (2001).

Directora: Maryse Sistach

Guión: José Buil.

Protagonistas: Ximena Ayala, Nancy Gutiérrez, Arcelia Ramírez, María Rojo, Luis Fernando Peña.

Duración: 90 minutos.

Erick Suaste

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