María Candelaria, el regalo de Dolores del Río

Kinetoscopio De Oro

Crítica de María Candelaria 

Por Daniela Armenta

– ¡Qué belleza de mujer! ¿Quién es?

– Una india de pura raza mexicana […] vivía aquí cerca, en Xochimilco, en una chinampa rodeada de flores, se llamaba… María Candelaria –dijo el pintor con melancolía.

Hoy en Kinetoscopio de Oro, convencidos sin sorpresa de siempre homenajear la cósmica época del Cine de Oro Mexicano, se ha decidido enloquecer (de nuevo) por la dirección de Emilio el Indio Fernández y la fotografía de Gabriel Figueroa y, así, estremecernos a causa de la terrible tragedia que retrataron en aquellos días de 1943 en el filme María Candelaria.

Convertida en una obra natural que bajo la luna fue deliberadamente escrita en varias servilletas por el Indio para después obsequiarle no sólo el montón de papeles, sino también, el papel protagónico a la gloriosa Dolores del Río; María Candelaria, es un largometraje a blanco y negro que a través del ya mencionado argumento original del Indio Fernández –sin olvidar el auxilio de Mauricio Magdaleno ya en el guion– y la exquisita fotografía del maestro de la luz, Gabriel Figueroa, narra la arrolladora tragedia que causa el dulce y noble amor de los personajes María Candelaria y Lorenzo Rafael –personajes principales, interpretados por Dolores del Río y Pedro Armendáriz– pues luego de que María Candelaria enjaulada y desgarrada por el mar de voces de vecinos que la sentenciaban por ser hija de una prostituta, Lorenzo y ella jamás dejan de padecer dificultades… desde no conseguir saldar sus deudas con la venta de flores y verduras, hasta lidiar con la antigua novia de Lorenzo.

Ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1946, María Candelaria fue un filme que significo un reconocimiento mundial para el cine mexicano, pues después de haber sido filmada en Xochimilco; la cinta logro retratar los dulces frutos de tan efímera locación: desde las delicadas flores y chinampas, el sombrío lago e, incluso, el estremecedor e indescifrable cielo que sólo conseguía retratar Gabriel Figueroa, definiendo cómo asegura el crítico Jorge Ayala Blanco, la posibilidad de hacer un cine a nivel artístico.

Vanagloriada o no, la cinta del Indio Fernández es un largometraje que aunque efímeramente detalla el sinfín de prejuicios eclesiásticos y patriarcales que caracterizaba al México del siglo XX, decide referirse al tema del indigenismo –con tonos un tanto folklóricos–, únicamente, representando la inocencia indígena, sujetando pedantemente la total autenticidad del mexicano que Octavio Paz siempre intento reconocer en sus obras.

María Candelaria, Emilio Fernández, México, 1943.

Daniela Armenta

Estudia Ciencias de la Comunicación en la UNAM. Flechada por la poesía y la existencia, pues se puede existir, sentir, vivir pero no se puede decir, se extingue.

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