Posesión, pasión demencial y caótica

Kinetoscopio Retro

Posesión (1981) de Andrzej Zulawski

Por Marcos Aguirre Salcedo

 

En Posesión (Possession, Francia-Alemania, 1981), dirigida por el cineasta polaco Andrzej Zulawski, se muestra la pasión, la locura y el caos originados por la intensa relación entre Anna (Isabelle Adjani) y Mark (Sam Neill); por el deseo de poseerse y, a través del erotismo, convertirse en uno interminable.

Luego de una larga ausencia, Mark regresa a su hogar. Anna, su esposa, le dice que no sabe si sigue amándolo. Él sospecha que ella ha estado viendo a otro hombre, por lo que contrata a un detective para que la siga. Lo que descubrirán será alucinante y terrible.

Mark es poseído por una pasión que lo hace perder la cordura y comportarse violentamente: perseguir a Anna por su desastroso departamento, por las vacías calles de la Alemania Occidental y golpearla hasta sangrarla; lo mismo hace con Heinrich (Heinz Bennent), el amante de Anna.

Anna entra en un tránsito de locura exasperado. Está confundida, perdida. Sólo sabe que estar junto a Mark le provoca dolor, sensación que exterioriza cuando ella misma corta su propio cuerpo.

Decide alejarse de sus relaciones con amigos, parejas e hijo. Se refugia en un lugar terrible y caótico. Lo que busca es el erotismo del cuerpo[1], uno carnal, proveniente de lo desconocido, de lo oscuro. Esto es representado con un cuerpo-objeto monstruoso, hecho carne y sangre.

“Todos somos lo mismo pero en diferentes palabras, en diferentes cuerpos, en diferentes versiones; como insectos”, le dice Anna a Heinrich cuando éste le pide que regrese con él.

Mark y Heinrich descubren lo que Anna ha estado haciendo en su escondite. El segundo decide acusarla y el primero encubrirla. Se demuestra que Mark es quien sigue amando a Anna y no Heinrich, éste sólo satisfacía un deseo carnal con ella y nada más que eso.

La intensa relación entre Anna y Mark pasará de ser un erotismo del cuerpo a uno con afectos, de los corazones, según Bataille. Éste dice que “somos seres discontinuos, individuos que mueren aisladamente en una aventura ininteligible; pero nos queda la nostalgia de la continuidad perdida”[2]. Ellos intentan perder esa discontinuidad convirtiéndose en un uno interminable.

Su relación pasó por un tránsito caótico donde la pasión se tornó demencial, violenta. Durante todo ese tiempo, Anna y Mark estuvieron buscando la continuidad en el mundo, una que se expresa por la vida eterna; por un amor que perdure siempre sin importar la muerte corpórea. Y sólo hasta el final lo comprendieron.

 

Notas.

[1] Bataille, George. El erotismo.

[2] Bataille, George. El erotismo. (p. 11).

 

Bibliografía.

  • Bataille, George. El erotismo.

Marcos Aguirre Salcedo

Apasionado del arte, en especial del cine. Soy pseudocinéfilo y estudio Ciencias de la Comunicación en la UNAM.

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