JONAH HEX. EL ANTI-HÉROE DESCONOCIDO

By / 2 años ago / Kinetoscopio, XXI / No Comments

Escrita por Erick Suaste-Molina

Kinetoscopio XXI es un espacio en el que comentamos películas estrenadas desde el 2000 hasta la fecha, que han dejado huella –para bien o para mal- en los primeros años del siglo XXI.

Por lo regular, los superhéroes representan aquello que la sociedad anhela: valor, moral, ética, fortaleza y poder. De vez en cuando, algunos personajes se presentan como una antítesis de los valores morales que un héroe debería representar, pero al final del día, se arriesgan por los demás. ¿Reconocen a alguno con estas características? En nuestra tercera entrega de Kinetoscopio dedicada a las adaptaciones de DC que más han sido vapuleadas a través del sitio Rotten Tomatoes, es el turno de Jonah Hex.

CASO: Jonah Hex (Jimmy Heyward, Estados Unidos, 2010) basado en el personaje creado por el escritor John Albano y el dibujante Tony DeZuniga.

PRIMERA APARICIÓN EN CÓMICS: All Star Western #10 en 1971.

PROMEDIO EN EL TOMATÓMETRO: 12%

CONSENSO DE LA CRÍTICA: El actor Josh Brolin da lo mejor de sí, pero él solo no puede mantener a un pequeño y desubicado Jonah Hex que se colapsa a medida que avanza la película. (Traducido del sitio Rotten Tomatoes).

 ¿Ubican a Jonah Hex? Cuando se habla de la DC, este cínico cazador de recompensas con el rostro desfigurado no sale comúnmente en las pláticas. Se trata de una historia que debutó en 1971, donde se cuentan las travesías de este caza recompensas que a pesar de ser un bandido solitario y malhumorado, se maneja por un código de honor bajo el cual, ha jurado proteger siempre a los inocentes. Algunas de sus habilidades están relacionadas con elementos sobrenaturales, pues ha sobrevivido a diversas balaceras de las cuáles ha salido impune, pero al mismo tiempo lo hacen capaz de deambular en el universo de los muertos. Sus principales características son las de ser investigador, experto en el combate cuerpo a cuerpo y puede disparar a la velocidad del rayo, como cualquier buen arquetipo del western.

            La película adapta esta personalidad, y presenta a uno de los principales enemigos de Johan Hex (Josh Brolin): Quentin Turnbull (interpretado por John Malkovich). En el filme, Jonah es contratado para buscar a Turnbull, pues se le culpa de haber cometido un acto “terrorista” en el que murieron soldados, mujeres y niños. Jonah descubre pronto que se trata de una trampa para atraerlo, pues Quentin lo culpa de la muerte de su hijo durante una guerra civil. Jonah, quien creía muerto a Quentin, acepta la búsqueda debido que éste enemigo lo obligó a presenciar el incendio de su hogar, en el que murieron su esposa e hijo. Su vendetta personal será algo de menor importancia cuando descubra el arma especial que Quentin pretende ocupar para atacar Washington. Así pues, con el encargo de detener a su mayor oponente, el peso de un país que desea la salvación y una relación desastrosa con Tallulah Black (Megan Fox), una prostituta enamorada de él, Jonah debe debatirse entre la venganza y la justicia.

 Jonah Hex 3       No suena tan mal en el papel, pero el problema fue la ejecución. Esta historia que se antoja compleja, es contada en 81 minutos, presentando un prólogo en forma de animación que llama la atención, pero el filme no cumple las expectativas presentadas en esta introducción. Las motivaciones del villano para atacar al país no están bien delineadas, los malos de la película son acartonados, muy unidimensionales, las secuencias de acción son planas, John Malkovich está sobreactuado, Megan Fox no actúa para nada y un puñado de personajes secundarios, entre los que figuraron actores como Michael Fassbender, Will Arnett, Michael Shannon y Jeffrey Dean-Morgan, son desaprovechados. ¿Le sigo? Bueno, pues Jonah Hex fue un fracaso tanto en crítica como en taquilla.

            En el caso del famoso sitio Rotten Tomatoes, la cinta alcanzó un promedio de 12% con 145 críticas acumuladas, cada una más negativa que la otra. Jeff Beck del Examiner comentó muy atinadamente, que la película es demasiado corta como para aburrir al espectador, pero sí lo demasiado larga para frustrarlo debido a la falta de los elementos necesarios para enganchar a la audiencia. Esa es una crítica suave, pues James White de Empire Magazine la denominó “una lección acerca de cómo no adaptar un cómic; es una decepción apabullante”. Lo cual plantea una pregunta esencial: ¿Cómo deberían ser las adaptaciones de los cómics al cine?

Jonah-Hex            La última década ha mostrado que una de las características principales de estos filmes es preservar la naturaleza de la viñeta, es decir, plasmar el encuadre y el detalle plástico visto en el dibujo, de modo que la imagen en movimiento sea cercana a la imagen fija (la del cómic en este caso). El problema es precisamente, que las adaptaciones no deben ser únicamente viñetas en movimiento; la cualidad del cine es precisamente poder extender la velocidad, el tiempo y el espacio, lo cual brinda a cualquier filme una estética distinta, siendo esto más amplio en el caso de las novelas gráficas. Aun así, filmes como La Ciudad del Pecado (Sin City, Robert Rodríguez, Estados Unidos, 2005) o 300 (Zack Snyder, Estados Unidos, 2007), tuvieron éxito en plasmar los encuadres del dibujo en el que se basaban, para dar esa sensación de ver el cómic.

            Desafortunadamente, Jonah Hex no sigue este camino y aparentemente, el desconocimiento del personaje en diversos mercados internacionales provocó una desconexión entre espectadores y realizadores de la cinta. Para empezar, es un personaje cuya fama no es global, lo conocen seguidores en círculos más pequeños; esto quizá se debe a que este anti-héroe no se edifica con los valores universales que revisten a Batman o Superman, por ejemplo. Jonah Hex encarna características, podríamos decir, demasiado norteamericanas. El patriotismo estadounidense y el contexto de la guerra civil no son referentes que manejemos todos a pie juntillas. Así pues, era necesario contextualizar más al personaje, pero el guión de Neveldine/Taylor da por sentado que comprendemos el trasfondo del filme. Vaya, da por sentado que Jonah Hex es un héroe familiar para todos los mercados, pero no es así.

            Se podría argumentar que los productores y director de la cinta la hicieron para los fans, y sería válido. Pero la realidad del negocio cinematográfico, sobre todo en este tipo de películas pensadas para reventar la taquilla, es que la mayoría del público la encuentre accesible, conozcan o no el material de origen. Ese es, lamentablemente, un error en el que está cayendo DC últimamente, sobre todo con las recientes producciones de Batman o Suicide Squad, es decir, trabajar con códigos desconocidos para el espectador regular. Por supuesto, uno podría generar más debate acerca de cuál es ese tipo de espectador pero vamos, Jonah Hex necesitaba una contextualización que no le fue otorgada. Luego, están los problemas de guión. Parece que quien escribió la historia odiaba el concepto desde un inicio. Apenas se preocupa por delinear a Hex y Turnbull, las dos figuras principales, pero poco hace por trazar una profundidad para los personajes secundarios, sobre todo Tallulah (cuya adaptación física es distinta a la del cómic, pues los productores decidieron que era mejor mostrar la belleza de Megan Fox, a tener que maquillarla con heridas en el rostro).

jonah_hex_megan        La cinta camina además, en una hibridación de géneros del cine que no cuaja. Quiere ser una película con un anti-héroe pero se dibuja como western, sin  explotar del todo sus características. Añade los elementos sobrenaturales del personaje y entonces, queda algo mezclado entre Wild Wild West, Constantine y Los Imperdonables, sin llegar a la calidad de Eastwood desde luego. Esa combinación no suena rara cuando te enteras que uno de sus productores fue Akiva Goldsman, el responsable del guión de ese otro bodrio llamado Batman & Robin. Así pues, una historia llena de huecos con situaciones saltando de una a otra sin crear conexiones estructurales, una estética fallida que no reproduce el espíritu del cómic en el cual se basa, actuaciones malas (Josh Brolin no puede sostener solo el peso de una película mal hecha), planos de acción aburridos y una duración muy corta cómo para realmente generar empatía con éste héroe, hicieron que Jonah Hex tuviera una mala recepción.

        Ello se extendió a la taquilla. De acuerdo con Box Office Mojo, el saldo final de la exhibición del filme fue de 10, 547,117 millones de dólares, cuando su presupuesto fue de 47 millones. Esto fue un fracaso, tanto así que en México no llegó ni a los cines; Warner Bros. decidió distribuirla directamente en video, lo cual es un indicio de lo que la distribuidora pensaba acerca de su producto y de la incertidumbre de presentar algo que muy probablemente, no llamaría la atención del público mexicano. ¿Algo se puede rescatar? Tan sólo por el bien de ese gran actor llamado Josh Brolin, véanla una tarde de domingo echados en el sillón. Ello además, los guiará al material original donde podrán conocer a fondo la compleja historia de este personaje. Como dato para la trivia, la serie de televisión DC’s Legends of Tomorrow presentó un episodio donde introdujo a Jonah Hex, encarnado en esta ocasión por el actor Jonathan Schaech. En cuanto a la película, sólo resta decir que este es un caso perdido más para la DC.

Jonah Hex (Estados Unidos, 2010).

Director: Jimmy Heyward.

Guión: Mark Neveldine & Brian Taylor.

Protagonistas: Josh Brolin, John Malkovich, Megan Fox, Michael Fassbender.

81 minutos.

Warner Bros.

Erick Suaste

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