Get Out, malabarista de expectativas

Imagínate sentado/a en un sillón de piel café, el sol de la mañana calienta un poco la habitación donde descansas. Alrededor se encuentra la familia de tu novia pero hay algo diferente en ellos, son demasiado cordiales contigo mientras tratan de ocultarte los celos que te tienen. Mientras el día avanza ignoras los pequeños patrones incómodos que, al avanzar la noche, consumirán por completo la expectativa que tenias de esa nueva familia dejándote en un lugar oscuro y vacío sin ninguna esperanza de recobrar tu viejo ser.

Hasta que Tyrone, homie incondicional, te llama para avisarte lo raros que son tus cuñados blancos…

Estas sensaciones, entremezcladas con un discurso del racismo, son la materia prima de Jordan Peele en su debut como director del filme Get Out (¡Huye!) (2017).

El racismo ha sido un tema imperante dentro de la sociedad estadounidense, llegando al punto de ser algo temido, amado e inclusive burlado, volviéndolo una estructura fundamental de su cultura. En una época donde la línea entre el humor y el insulto parece ser confusa Get Out satiriza con clase la pesada prueba de cómo una persona afroamericana vive esta ideología.

Peele utiliza herramientas del thriller entremezcladas con la comedia para construir una pieza cinematográfica capaz de retener la atención de cualquier espectador a través del misterio catapultando a una creación diferente que, paradójicamente, se siente familiar.

A pesar de sonar como un estándar del género (o cliché dependiendo de cómo se quiera ver) la sátira racial otorga frescura al misterio ya que mezcla rápidamente las expectativas racistas con la curiosidad natural del observador.

No sólo se quiere saber porque el protagonista se encuentra en una situación tan precaria, también se busca descubrir por qué tiene que ser negro. Ambas dudas juegan con el espectador para entregar una reflexión de cómo se percibe un racismo amigable dentro de una sociedad de lo político correcto.

“¿Le dijiste a tus papás que soy negro?”

El discurso se mantiene completo dentro de la propuesta terrorífica. La cinematografía por momentos parece emular las tomas largas de filmes como Halloween (1978) para crear momentos de legítima tensión. Esto se observa, al igual que Halloween, al inicio del filme en una escena que retrata a un jazzista afroamericano caminando en los suburbios de noche; en el fondo se escucha el motor de un Ferrari fuera de enfoque, conforme el modelo deportivo acecha al pobre individuo se acerca a la cámara hasta ser nítido, confirmando el pobre destino del jazzista.

Cómo filme debut Get Out se sostiene frente a otros contemporáneos como The Babadook (2014) en el manejo contrastante, pero aun así tenso, de la narrativa. Al mismo tiempo refleja la vena de estilo cinematográfico presentada en It Follows (2014) sin limitarse a un homenaje, en vez creando algo propio, lleno de personalidad.

Quizá una de las fallas ambientales del debut es su diseño de sonido, ya que continúa con la vena reciente del jumpscare, sonido ensordecedor breve, que espanta momentáneamente pero resulta molesto en la repetición, cosa frecuente durante el film. Si bien esta crítica podrá sonar como algo secundario en realidad termina siendo algo molesto dentro de un filme lleno de detalles pequeños que dan riqueza en su papel de pistas, las sutileza y el ruido ensordecedor no se llevan bien.

Get Out refleja al racismo como un monstruo en acecha de liberales. Crea un pequeño mundo donde los clichés de la “White people” son en realidad planes malévolos e increíblemente estúpidos pero que cargan la capacidad de preservarse para siempre, así como la crisálida de la mariposa es sólo una carcasa que espera convertirse en algo hermoso.

Al final, ¿Algunas personas se ofenderán del retrato de los personajes negros dentro de la obra? Quizá sí, pero puedo asegurar que se reirán del chiste porque  la mejor manera de enfrentar a un mal es riendose de este.

Get Out se estrena en la CDMX el 26 de mayo.

 

Mario Lerma

Desde la UNAM al mágico internet, Woody Allen did nothing wrong, Ciencias de la comunicación, no creo ser un novato aunque todavía lo sea.

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