Crítica | Un Holograma Para el Rey

large_8KcuFtVrnn8cBtguEbxUw1Hdy6OUn holograma para el rey
Reseña crítica de Luis M. Leyva

Un holograma para el rey (A hologram for the king) es la adaptación de la novela homónima de Dave Eggers, la cual es protagonizada por Tom Hanks y escrita y dirigida por Tom Tykwer, director más conocido por su trabajo en Lola rennt y Perfume: The Story of a Murderer. La película se centra en Alan Clay (Tom Hanks) un empresario estadounidense que viaja a Arabia Saudita para vender al rey del país una tecnología de realidad que será muy eficiente para su nueva ciudad en crecimiento.

A simple vista, con esta sinopsis, la película no parece interesante, y de cierto modo no lo es. La esencia real de la película no es la situación que vive el personaje interpretado por Tom Hanks, se trata, más bien, del universo del que proviene el personaje. En este filme no encontraremos la historia de Alan Clay, encontraremos a un personaje ya atormentado por decisiones del pasado y que ha vivido situaciones difíciles, lo que tenemos aquí es, por tanto, a un personaje ya consolidado y lo único que hay a lo largo de la historia es el cambio que sufre el personaje a causa del contexto. Cuando vemos Un holograma para el rey nos encontramos con universo que ya existe y que, como espectadores, buscamos construir a través de las pistas que deja la película.

Por supuesto, a pesar de que es necesario construir aquel universo no todo se basa en entender lo que pasó antes. La película, sin necesidad de pensar en su historia de fondo, funciona por sí misma, el entender el universo existente es tan sólo un extra que hace que el filme sea más de lo que aparenta y se convierta en una historia más profunda y con el poder de hacer que el espectador se identifique con la historia.

Otra gran virtud que tiene la cinta, y que es muy explotada de manera implícita, es esta pretehologram-for-the-king-2nsión de tratar el choque de la cultura árabe con la cultura occidental, o más bien con la cultura estadounidense. Digo que es
implícito ya que, en poco o nada se vislumbra esta idea, es algo que está ahí pero que en ningún momento se hace énfasis, es más bien algo que el espectador ve sin darse cuenta y que, al reflexionar sobre ello encuentra otra forma de ver a esta obra.

Con esto dicho he de mencionar que, a pesar de estas dos grandes virtudes, el filme tiene varios errores que, si bien pasan desapercibidos, afectan a la experiencia de estas grandes ideas que plantea el director desde el comienzo. Primero la película tiene varías subtramas, las cuales no terminan del todo consolidadas a pesar de ser de gran importancia para el desarrollo de Alan Clay. Pero no sólo son subtramas con poco desarrollo sino que algunas, como una extraña relación de amistad y amor que Alan hace con Hanne una de las personas que trabajan para el rey, son puro relleno y no tienen nada de relevancia en la trama principal. Son totalmente irrelevantes.
Eso sí, ya hacia el final nos podemos encontrar con escenas bellísimas desde cualquier punto de vista que las veamos, se hace notar que el director dejó toda su creatividad en crear esas imágenes para reforzar así la catarsis de Alan, y creó una secuencia espectacular, capaz de mostrar el choque, combinación y armonía de dos culturas tan distintas pero al final muy similares. Es una secuencia que sintetiza y refuerza todo lo que se ha visto hasta ese punto. Tom Tykwer muestra aquí sus dotes como cineasta, ya que culmina de manera más que perfecta su obra.
Lamentablemente, a pesar de esto, la película se mantiene en un espacio de lo ‘bien hecho’, es decir tiene un buen guion, una buena dirección, una buena fotografía, pero al final es sólo eso, algo ‘bueno’. Por supuesto elogio su secuencia final, e incluso la describiría como sublime y trascendental, pero el resto de la película no sigue esa línea, se queda estancada en el terreno de lo regular y no se mueve de allí sino hasta el final de la cinta. Lo cual, aunado a sus subtramas de relleno, nos dejan ante una película que sí merece ser vista pero que no alcanza a brillar como debió hacerlo con estas ideas tan buenas que maneja.

 

Un holograma para el rey

Dirección:  Tom Tykwer
Fotografía: Frank Griebe
Guión: Tom Tykwer
Protagonizada por: Tom Hanks, Alexander Black, y Sarita Choudhury

 

Luis Martínez Leyva

Escritor en iDigitalFilms. Organizador y coordinador de talleres en el Cecehachero Film Fest. Cineasta y crítico. Apasionado por el séptimo arte, su análisis y realización.

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked. *