CATWOMAN: EL GIRL POWER EN TRAJE DE DOMINATRIX

By / 2 años ago / Kinetoscopio, XXI / No Comments

Escrita por Erick Suaste.

¿Qué es el girl power? Un fenómeno cultural cuya efervescencia se dio en las décadas de los noventa y principios del siglo XXI, para empoderar a las mujeres que cómo en aquella famosa serie de finales de los 90, Sex and the City, se habían emancipado del yugo masculino, tomado las riendas de su propia vida y tenían una participación más activa en las decisiones de la vida social. Las Spice Girls, ese grupo pop británico con chicas jóvenes perfiladas cada una con actitudes distintas (rebeldía, independencia, coquetería, timidez y sensualidad) fueron estandarte del movimiento contemporáneo, en cuanto a cultura pop se refiere y pronto, música, videoclips, televisión y cine construirían un fuerte marco referencial para la independencia de la mujer moderna. ¿Dónde comienza lo moderno y quién lo representa? Te aseguro que no llegaremos a una conclusión aquí, pero si queremos hacernos cargo de una cinta que intentó empoderar a la mujer como heroína dentro del universo cinematográfico, pero como dicen coloquialmente: por darle al violín, le dio al violón. Nuestra última entrega de la serie dedicada a las películas de DC peor evaluadas en Rotten Tomatoes culmina con Catwoman.

 CASO: Gatúbela (Catwoman, Pitof, Estados Unidos, 2004) basada libremente en el personaje de DC creado por Bill Finger & Bob Kane.

PRIMERA APARICIÓN EN CÓMICS: Batman #1 en 1940.

PROMEDIO EN EL TOMATÓMETRO: 9%

CONSENSO DE LA CRÍTICA: “Halle Berry es el único eslabón brillante en la película, pero ni ella sola no puede salvar este ridículo thriller de acción.” (Traducido del sitio Rotten Tomatoes).

 ¡Auch! Bueno, le fue mejor que a Supergirl, apenas por dos puntos en el tomatómetro. Mucho antes que la prima de Superman y por supuesto, que las Spice Girls y su moderno poder femenino, Gatúbela se asomó a la cultura pop en los cómics de Batman y por supuesto, en la serie de televisión de los años sesenta, encarnada entonces en Julie Newmar, interpretación recordada con cariño por los fans de hueso colorado, incluyendo su intervención en la película de 1966 en la que forma parte de un equipo de villanos famosos (entre ellos Joker y El Acertijo). Además de algunas series animadas, el debut en la pantalla grande del personaje sucedió en 1992 con Batman Regresa (Batman Returns, Tim Burton, Estados Unidos, 1992) interpretada por Michelle Pfeiffer, quien es hasta ahora la mejor Gatúbela del cine, pese al rescate que Christopher Nolan hizo de ella en 2012 con El caballero de la noche asciende (The Dark Knight Rises, 2012), representada en aquella ocasión por Anne Hathaway.

Halle Berry as Catwoman (2)            ¿Rescate? Sí, porque la película protagonizada por Halle Berry se estrenó antes, en 2004 y hundió en un abismo al personaje, tanto que su inclusión en la trilogía de Nolan se veía como una decisión arriesgada. Pongamos algo en claro: la versión de Gatúbela dirigida por el francés Pitof (ese nombre no da ninguna confianza) y escrita por Michael Ferris (y cinco personas más, imagínense), es una adaptación muy pero muy libre del personaje creado por Bill Finger & Bob Kane. En los cómics, inicia como una ladrona de joyas, cuyo origen se aclara en números posteriores cuando se explica que el avión en el que Selina Kyle trabajaba como azafata se estrella en una lejana región; el accidente le provoca amnesia. El único recuerdo al que se aferra es la veterinaria de su padre, especialmente a los gatos que ahí habitaban. La película de Pitof estaría más cercana a lo planteado en Batman: Year One de 1987, año de la publicación de dicha novela gráfica en la cual, Frank Miller reescribe la historia de Batman. Ahí, Gatúbela es una prostituta, dominatrix y ladrona de joyas cuyo pasado incluye un abuso sexual por parte de su padre.

Halle Berry as Catwoman (4)            De lo anterior, Pitof recupera únicamente el traje de dominatrix para nuestra heroína y su deseo por castigar a aquellos que abusen de las mujeres. Pero el nombre es otro: Patience Phillips (Halle Berry), una diseñadora gráfica que descubre una conspiración de salud en la empresa de cosméticos para la cual trabaja. Laurel Hedare (Sharon Stone) y su esposo George Hedare (Lambert Wilson), ordenan matar a Patience luego de que ella escucha una conversación donde se habla de los peligrosos efectos secundarios de una crema de rejuvenecimiento recién lanzada al mercado. Al tratar de huir, Patience cae al vació y es dada por muerta, pero entonces, una manada de gatos se acerca a ella y le infunde algún tipo de poder, emanado de una antigua diosa egipcia con poderes felinos. Lo siguiente es que nuestra heroína abraza poco a poco sus habilidades, de ser tímida pasa a ser dominante, independiente y “bien lanzada”, por así decirlo, pues hasta se atreve a salir con el apuesto detective Tom Lone (Benjamin Bratt), quien por cierto, investiga una serie de robos de joyerías en los que se ha visto involucrada una misteriosa mujer que entra a la escena cual gata. Sin afán de ofender.

            Estando el pitorreo de tal tamaño, sólo les faltaba incluir un traje muy ad hoc al perfil de esta Gatúbela y lo tuvieron: pantalón de cuero desgarrado, un top negro, un antifaz con orejas, látigo y el vientre descubierto. Todo el girl power, pero ojo, uno muy codificado de acuerdo a los deseos masculinos. En nuestra anterior entrega, cuando hablamos de Supergirl, decíamos que el intento de hacer una heroína que dominara al mundo y también las taquillas, fue permeado por el aparente desconocimiento de los atributos de una mujer independiente, pues la industria del cine estaba dominada por hombres. Desconozco cuál es el porcentaje de paridad en Hollywood, pero para el año 2004, es claro que la libertad femenina existe en las películas, siempre y cuando sea otorgada por los poderosos, sobre todo hombres, pues aunque Laurel Hedare podría ser ejemplo de una villana empoderada, el perfil cayó en el mismo lugar que Faye Dunaway cuando se enfrentó a Supergirl.

            Así pues, de los cinco escritores para la película, sólo una fue mujer (Theresa Rebeck) y parece que no defendió mucho el ideal del empoderamiento femenino. En este filme, Gatúbela no representa ninguna liberación sino sometimiento; ella como “dominatrix” puede hacer caer a los hombres, pero ese vestuario es signo de un deseo más allá de ella, es la ensoñación de las fantasías de sometimiento masculinas. Verla moverse por las calles con ese látigo y contoneando la cadera, además de verla pelear en un antro de mala muerte, es el escenario propicio de todos los códigos establecidos para una relación sadomasoquista de fantasía, que no real, porque las relaciones destructivas tienen otro cariz. Quizá estoy yendo muy lejos, no lo sé. Después de todo, el objetivo primario de esta heroína es hacer público el fraude de Hedare Beauty.

            Pero si vemos el delineamiento de Patience, encontramos que sí hay en esa mujer tímida signos de querer una liberación. No está conforme con su vida amorosa, se ve a sí misma como fracasada. Los poderes sobrenaturales le dan la rienda suelta a su cuerpo, podríamos decir que incluso a su instinto sexual o como ustedes quieran llamarle. Vamos a pensar que la película no está para armar ese debate del girl power. Bueno, sin ello, no hay mucho que comentar de una cinta que como thriller de acción es plano (no hay emoción en sus secuencias de peleas ni coreografías elaboradas) y cae pronto en la ridiculez. Basta recordar esa escena en la cual, Patience visita a Ophelia Powers (Frances Conroy), quien le revela su verdadera “naturaleza”. Le avienta un juguete con “hierba gatera”, la cual nuestra protagonista se restriega al rostro, olfateándola. Podría parecer normal esa actitud en alguien que está adquiriendo características felinas, pero sólo provoca risa involuntaria.

catwoman12            Las peleas, como dije, son planas pero más el asunto de la resolución final. Gatúbela llega a la fábrica de Hedare Beauty para enfrentar a Laurel, quien ha culpado a Patience de la muerte de George. La pelea entre ellas dura tan poco como la participación a cuadro de Stone; unos cuantos movimientos de cámara y planos generales toman a los dobles de las actrices en breves patadas y empujones. Bueno, hasta como deseo de “pelea en lodo” entre dos mujeres, la secuencia fracasa. El único momento emocionante es cuando Patience trata de rescatar a una niña de una rueda de la fortuna a punto de caerse. Como película de superhéroes, Catwoman deja mucho que desear, entretiene muy poco y es narrativamente débil. En su momento, Halle Berry dijo en algún entrevista (que yo leí en la desaparecida revista 24 x segundo Magazine) que el cine de superhéroes era necesario para que la gente escapara de una realidad cada vez más violentada y con problemas de diversa índole.

            Ese argumento no era nuevo, pero es válido. Confieso que incluso para mí, esta película es un placer culpable que veo de vez en cuando los domingos por la mañana. Pero la realidad es que el entretenimiento no tiene que ser de tan baja calidad. Y el necesitar héroes en un mundo convulsionado, es una idea siempre moderna, pero no todas los filmes pueden adherirse a ella. En el 2005, Halle Berry (ganadora del Óscar en 2001) recibió la frambuesa de oro a la peor actriz por este fracaso que juntó 80 millones de dólares globales de los 100 que tuvo de presupuesto. En un acto de valentía, la actriz recibió el “despreciado” premio, diciendo que no puedes ser un ganador si no puedes aceptar que a veces, también se pierde. No fue culpa de ella, una película es un trabajo de conjunto y en este caso, la expresión, la narración y los actores no ayudaron del todo. Siempre nos quedará, no obstante, la idea de un girl power, ese que todavía, pienso, está en vías de consolidación.

Gatúbela (Catwoman, Pitof, Estados Unidos, 2004).

Guión: John Rogers, John Brancato, Michal Ferris.

Protagonistas: Halle Berry, Sharon Stone, Benjamin Bratt, Lambert Wilson, Frances Conroy.

Duración: 100 minutos.

Warner Bros.

Erick Suaste

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