Carrie. ¡El extraño “presentimiento” era miedo!

By / 1 año ago / Kinetoscopio, Retro / 1 Comment

Escrita por Erick Suaste-Molina/iDigitalFilms

KINETOSCOPIO RETRO es un espacio en el que comentamos películas estrenadas entre 1950 y 1999, que han dejado huella –para bien o para mal- en la historia del cine. Con motivo de las fechas de “Halloween” que todavía se respiran, estaremos subiendo algunas reseñas de cine de terror.

carrie-posterCarrie no es una chica de 17 años “normal”. Su educación estrictamente religiosa bajo el dominio de una madre fanática hicieron de ella una muchacha insegura, sin capacidades de socialización. Es además fea, o al menos así la hacen sentir sus compañeras de escuela. Y por si fuera poco, tiene un poder paranormal que la hace tan única como peligrosa. Un suceso desafortunado relacionado con su desarrollo físico, una amiga tratando de ayudar y una broma mortal desatan la fuerza de su poder, que culmina en una épica tragedia escolar.

Stephen King escribió Carrie en 1974, fue su primera novela (aunque Jason Zinoman documenta que escribió tres libros previos que no habían sido publicados). El célebre autor de novelas de terror llegó a declarar que no confiaba en el éxito de esta obra, pues su premisa quizá no resultaría interesante para los lectores. Quizá le faltaba pulir el estilo tan descriptivo que lo caracteriza, pero se definió aquí lo que posteriormente ha sido uno delineamiento fundamental para los protagonistas de casi todas sus historias: el marginado. Esa persona relegada de los círculos sociales más básicos (familia, amigos, escuela, trabajo), incomprendido y con una carga emocional que le hace llevar una vida insufrible. Seguramente podremos pensar en varias historias de King con este trazo (la del famoso payaso por ejemplo); en ellas, son los marginados quienes tienen la fuerza suficiente para enfrentar a los monstruos. Bien, Carrie podría verse como un monstruo en primera instancia, pero no fue ella quien desató su poder de telequinesis, sino la propia sociedad que la marginó. Ese círculo creó al monstruo y ella respondió.

Brian De Palma comprendió un poco lo anterior. Digo un poco, porque cuando el aclamado director de Sisters (1973) y Phantom of the Paradise (1974) aceptó dirigir este título de terror, su principal aportación fue no la de introducirse tanto en la psique de Carrie, sino en la forma de desatar el miedo, una característica frecuente del terror contemporáneo iniciado en los setenta, que colocó a las amenazas dentro de nuestros círculos sociales, no para explicar el mal, sino para que los demás se prueben a sí mismos frente al miedo. Además, quiso realizar una antítesis a la idea original de King; éste último escribió la novela basado en experiencias propias del instituto de preparatoria, por lo cual, quiso hacer de la matanza un deleite vengativo para quien pudiera identificarse con el sufrimiento de ser marginado en la escuela. De Palma no era tan moralista; para él, Carrie fue un personaje más ambiguo, una representación del miedo y la violencia más que del carácter moral de la venganza.

carrie-4De la unión de una novela de King con un cineasta como De Palma se produjo, pues,  una obra fundamental del cine de terror de esa década (se estrenó en 1976), que se instauró dentro de una serie de filmes que pusieron al género fuera del circuito tan underground en el que se exhibía a finales de los sesenta. Si bien el slasher film estaba resultando un producto rentable para los grandes estudios, un grupo de directores lo colocó en el terreno artístico, al filmar con decisiones estéticas que afectaran la producción del miedo en la pantalla. Hablar de estética en el cine de terror no era tan común. Existían por ejemplo, El bebé de Rosemary (Rosemarys’s Baby, Roman Polanski, 1969). El Exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973) y junto con Carrie en 1976 vino La Profecía (The Omen, Richard Donner). En pocas palabras, este conjunto de películas con directores talentosos, producidas con gran presupuesto, le proporcionaron al género un lugar “prestigiado” en la industria.

Carrie no es el monstruo usual para las películas de terror. De hecho, sus compañeros de escuela no la conciben como amenaza, sino como una tonta despreciable y hasta cierto punto lo es. Desde ese plano inicial sobre la cancha de beisbol donde ella se mueve de un lado a otro sin poder finalmente golpear el balón, el momento en que desconoce el fenómeno físico de la menstruación hasta permitir el abuso de las otras adolescentes, llega un punto en la película donde uno pasa de la lástima al enojo, por estar frente a un personaje que no sabe cómo defenderse. Por otro lado, el grupo de amigas comandado por Chris Hargensen (Nancy Allen) representan el mandato del más fuerte, el abuso de poder que usualmente se les achaca a los populares. Los papeles por supuesto, se invierten cuando Carrie se descubre poseedora de un poder mayor.

carrie-3De acuerdo con Jason Zinoman en el libro Sesión Sangrienta, King escribió la novela en el marco de la puja por el feminismo. Ello podría hacernos comprender fácilmente porque las mujeres llevan el hilo de las decisiones. Por ejemplo, Margaret White (Piper Laurie, nominada al óscar por este papel), la madre de Carrie, ha sabido someter a su hija con el discurso religioso, lo cual ha vuelto a la muchacha insegura y tímida, pero sobre todo ignorante en cuanto al sexo y los hombres. Es ese tema de la sexualidad y el cuerpo el que toma relevancia; Sue Snell (Amy Irving) pide a su novio Tommy Ross (William Katt) que invite a Carrie al baile, pues es un modo de resarcir el haber participado en la humillación de la regadera, cuando todas las chicas se burlan de ella por no saber que “estaba menstruando”. Carrie acepta la invitación luego de la insistencia de Tommy; incluso ésta salida, más la investigación que ya ha realizado acerca de su poder, le brindan la seguridad para ponerse un vestido rosa que resalta sus “protuberancias”, como les llama Margaret a los senos.

Del otro lado, Chris Hargensen desea la venganza, primero por la cachetada que la señorita Collins (Betty Buckley), única defensora de Carrie en la escuela, le propina durante un castigo deportivo. Ello, más la prohibición de presentarse en el baile escolar, la motivan para ordenar a su novio Billy Nolan (John Travolta) jugarle una broma durante el evento, para lo cual se han asegurado que Carrie y Tommy sean electos reyes del baile. Esta serie de acciones demuestran que la manipulación del relato está en ellas, las mujeres. La decisión final la tiene Carrie, en una suerte de final girl que encarna la venganza contra sus compañeros, sin hacer distinciones acerca de quienes le ayudaron o no (por ello el argumento de que De Palma despojaba de todo carácter moral a su protagonista). En el libro por ejemplo, Carrie deja viva a la Srita. Collins (en la novela se llama Rita Desjardin), pero De Palma se salió del guión, al diseccionar a la maestra con una tabla que Carrie hace caer del proscenio.

carrie-1En el cine de terror de aquellas décadas, no era común ver a las mujeres ser las responsables de la masacre. Viernes 13 (Friday the 13th, Sean S. Cunningham, 1980) y Sleepaway Camp (Robert Hiltzik, 1983) lo hicieron (con algunos giros) hacia los ochenta. Así pues, Carrie fue una encarnación femenina “monstruosa”; dicha lectura la hacen autoras como Barbara Creed o Linda Williams, asociando sobre todo la mirada machista con la forma de representar a las mujeres en el cine de terror. Hay una analogía muy poderosa que se construye entre la secuencia de la regadera, aquella donde Carrie ve caer sangre sobre sus piernas, con la de la matanza en la escuela, donde una vez más se baña de sangre. Las dos secuencias son la señal para ella, de un cambio. La primera, porque le hacen descubrir su potencial como mujer, además del poder de telequinesis; la segunda, porque en sus manos está el destino de aquellos que la humillaron, quienes de cierto modo crearon al monstruo. La sangre la vuelve monstruosa, pero a su vez, le brinda el poder, tal como lo debe hacer cada final girl que debe llenarse las manos de sangre y volverse un monstruo para acabar con el asesino o fantasma (regularmente hombre) que la ha violentado.

carrie-2Es muy aventurado decir que De Palma tenía esta lectura. A él le interesaba más el miedo. Por ello creó estrategias técnicas para transmitir sensaciones de calma y de tensión que preparan al espectador para la gran matanza final, en la cual parte la cámara en diversos planos, agudiza la música, inserta el diálogo de Margaret White (¡se van a reír de ti!) y planos desdibujados de las caras sonrientes del público, para inducir inquietud y llevar al espectador a esa catarsis provocado por la misma Carrie. Secuencias como esa le aseguraron su lugar en la lista de las mejores películas de terror de la historia.

En 1999, luego del regreso de varios clásicos del terror, provocados por el furor de Scream, tuvimos una “secuela”. La Ira: Carrie 2 (The Rage. Carrie 2, Katt Shea) nos presentó a una media hermana de Carrie con poderes de telequinesis para acabar a los estudiantes que la filman teniendo sexo con el galán más codiciado de la comarca. En 2013, Kimberly Peirce entregó un remake protagonizado por Julianne Moore y Chloë Grace Moretz. Ambos filmes recibieron críticas positivas y negativas, pero no aportaron mucho a la hechura del clásico de De Palma, que esta semana se exhibe en algunas salas de cine como parte de festival Mórbido. No te la pierdas.

Carrie (Estados Unidos, 1976).

Director: Brian De Palma.

Guión: Lawrence D. Cohen.

Protagonistas: Sissy Spacek, Piper Laurie, Amy Irving, Nancy Allen, John Travolta, William Katt.

 

Erick Suaste

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