Barton Fink, apología de un escritor

Crítica-reseña| Barton Fink 

Barton Fink, apología de un escritor 

Por: Mario César Lerma Argueta 

IdigitalFilms 

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Bloqueo de escritor, lo más común en una reseña y el inicio de los problemas para el señor Fink

Barton Fink (1991) es el cuarto filme dirigido por los hermanos Ethan y Joel Coen ambientado en la década de 1950. La trama muestra como un guionista de Nueva York termina mezclado con la industria hollywoodense para escribir películas de serie B en un motel barato. Brevemente el ciudadano neoyorkino conocerá a su vecino, Charlie Meadows; a partir de este momento le ocurrirán una serie de eventos desafortunados que lo dejaran sin aliento frente a un misterio ¿qué hay dentro de la caja de Charlie?

Los hermanos Coen han sido reconocidos en su carrera por tener cierta sátira hacia la sociedad norteamericana dentro de sus filmes desde Burn after Reading (2008) retratando la paranoia del estadounidense frente a las coincidencias hasta Fargo (1996), crítica sutil de las costumbres sureñas mientras mantiene la etiqueta del thriller con orgullo.

Barton Fink resalta entre las realizaciones de los hermanos por ser una de las piezas que condensan lo que serán rasgos definitivos en sus filmes como la pieza de análisis de personaje siendo el señor Fink (John Turturro) la persona que sufrirá una historia llena de cuestiones intimísimas para él dentro de su concepción del mundo. Asesinatos llenos de misterio, decepciones reales del “hombre común” y encarnaciones de metáforas teatrales rodearán al protagonista para romperlo tan sólo por haber pecado de incrédulo.

Contrario a lo que se podría pensar, la industria fílmica norteamericana de la década clásica no es un tema central dentro del filme. Los hermanos utilizan el trabajo de guionista como una excusa para involucrar al protagonista en su trama.

Esto no quiere decir que el ambiente de fondo no tiene forma ni respuesta, al contrario, es un constante contraste entre el exterior californiano seco y distante contrapuesto a una habitación de motel húmeda, caliente, con papel tapiz que parece derretirse de las paredes anunciando la llegada de una tragedia o quizá el miedo de un escritor judío en una tierra que no conoce.

En una entrevista Joel Coen narra que la idea detrás del filme surgió gracias a una falta de inspiración en la creación del guion para Miller’s Crossing (1990) esto a pesar de sonar sencillo parece ser el motivo principal del filme; la frustración.

Imagine, estimado lector, que se encuentra acostado en una playa, el cielo es de un azul claro sin ninguna nube encima el golpe salado del viento oceánico acaricia su rostro mientras el sonido de las olas parece tocar un ritmo de cuna para que duerma en la limpia arena bajo una sombra refrescante, perfecto ¿no? sin embargo hay algo frente suyo, una mujer tomando el sol despreocupadamente así que decide hablar con ella pero algo lo detiene, una empatía mezclada con miedo hacia lo desconocido. Aquella contradicción arruina el lugar, dejándolo frustrado frente a una imagen cercana.

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Aquella playa es el ambiente puesto para toda la película el cascarón por decirse de alguna manera. Barton Fink es el incrédulo que peca dentro del lugar por lo tanto el cascarón responde con cierto desdén.

Las personas alrededor del escritor (parte del cascarón) sufren una serie de eventos infortunados que Fink parece ignorar en un principio por mantener un ideal del hombre común y trabajador para darse cuenta de que esa clase trabajadora en realidad lo repulsa no por una cuestión de naturaleza, tan sólo por el hecho de ser alguien ajeno a su modo de vivir.

Es por está razón por la que el escritor no puede escribir una película acerca de luchadores, la frustración resultado de la incredulidad lo ciegan de sus alrededores para convertirlo en una victima más aunque las cosas terminan siendo diferentes para el señor Fink ya que en vez de ser destituido de la realidad esta lo termina encarcelando en su mente, atorado para siempre enfrente de una mujer tomando el sol en la playa, con una caja sin dueño aparente ya que contiene el destino.

Barton Fink es un hombre único ya que peca de ser demasiado inocente mientras que Charlie Meadows es la bestia mítica que firma su condena con un par de manos enormes no con el propósito de matarlo si no de liberarlo para vagar en su propia desesperación.

El calor, así como la frustración, parece ser inescapable a lo mejor aquella mujer distante tiene una coca cola para aquietar la sed de respuestas.

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Mario Lerma

Desde la UNAM al mágico internet, Woody Allen did nothing wrong, Ciencias de la comunicación, no creo ser un novato aunque todavía lo sea.

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